El Terror Pánico

Por: Dra. Magda Lucia Vercellino Bertucci
Martes 21 de julio, 2015
Ansiedad/Pánico

El presente artículo tiene por objetivo informar y aclarar ciertos conceptos en relación al Trastorno de Pánico y sus variantes. Esto, debido a su frecuente presentación en población general sana, que suele consultar a una infinidad de médicos, de todas las especialidades conocidas y por conocerse… sin encontrar una cura a sus males (o la encuentran después de mucho tiempo, cuando dan con un psiquiatra).

A modo de introducción, resulta interesante saber que esta palabra, “pánico”, viene del griego Panikós, (siendo la acepción completa “terror pánico”), que era la sensación de intenso miedo que al semidiós Pan le gustaba infundir a los viajeros, apareciéndoseles en los cruces de caminos.

Y todos nosotros, día tras día, oímos en distintos lugares frases como “ataque de pánico”, “crisis de pánico”, “trastorno de pánico”, entre muchas otras relacionadas. Ahora… ¿a qué se refiere la gente con eso?

Debemos tener en consideración que el Trastorno de Pánico es un trastorno ansioso con características específicas, que más adelante se detallarán. Pero no podemos considerar a la ansiedad por sí misma como una enfermedad.

A que me refiero… a que la ansiedad es una emoción humana NORMAL en muchos escenarios. Por ejemplo, antes de dar un examen de grado, al presenciar un accidente automovilístico, o durante un período de sobrecarga laboral importante. Entonces, ¿qué es lo que define la angustia (que usaremos como sinónimo) como algo patológico? El que ésta sea desadaptativa y/o desproporcionada.

Por desadaptativa entendemos que genera un deterioro significativo de la actividad social, profesional o académica de la persona (Ejemplo: un alumno que se bloquea y no es capaz de responder su examen, o un testigo de un accidente que no es capaz de reaccionar socorriendo a las personas heridas, o un trabajador que comienza a presentar una serie de síntomas que le hacen rendir menos en sus labores). Y por desproporcionada, que aparece con una intensidad mucho mayor a lo esperable para la causa que la provoca, o aún en ausencia de una.

Ahora, cuando estamos en presencia de una ansiedad patológica (“enfermiza”), ¿qué nos puede indicar que es precisamente un Trastorno de Pánico?

Primero: la presencia de Crisis de Pánico. Estas son episodios inesperados y autolimitados (que aparecen de la nada, y de la mismo forma se van, luego de algunos minutos… ¡los más largos de tu vida!), y reiterados (se presentan en varias ocasiones), con una serie de síntomas físicos y psíquicos que enumeraremos a continuación. ¿Por qué hablo primero de los físicos y luego de los psíquicos? Porque los primeros suelen ser los más llamativos, que la gente más fácilmente percibe y reporta. Incluso hay personas que casi no se percatan de los síntomas emocionales, o los consideran secundarios a la parte somática. Se debe tener en consideración que los hombres son mucho más “somáticos” que las mujeres, es decir, que les cuesta mucho más reconocer los síntomas emocionales. Entre los síntomas físicos, se puede presentar taquicardia, sensación de palpitaciones, opresión en el pecho, malestar abdominal, hiperventilación, ahogos, entre otros. Ese es el motivo por el cual la gente suele consultar mucho más frecuentemente a un cardiólogo o broncopulmonar que a un psiquiatra. En cuanto a los síntomas psíquicos o emocionales, éstos se centran en la angustia, terror o miedo, junto a sensaciones de pérdida de control, de muerte inminente o de volverse loco.

Segundo: la presencia de Ansiedad Anticipatoria, es decir, de la sensación de miedo a que aparezcan las crisis… en pocas palabras, “el miedo al miedo”.

Tercero: la presencia de Conductas Evitativas. Esto se refiere a cambios conductuales en la persona, que se centran en evitar ciertos estímulos (lugares, situaciones o personas), que el paciente asocia a la aparición de las crisis.

Por otra parte, el Trastorno de Pánico puede o no acompañarse de Agorafobia. Este concepto, antes era definido como el miedo a los espacios abiertos. Pero en la actualidad, se refiere más ampliamente a la aversión a lugares en los cuales puede resultar difícil o vergonzoso pedir o recibir ayuda. Hay personas que llegan al punto de no salir de sus casas a causa de ello.

¿Te suena familiar lo que estás leyendo? Tal vez eres portador de un Trastorno de Pánico. Y aunque eso parece una mala noticia… no lo es. Muy por el contrario, por fin has dado con el diagnóstico que buscabas (obviamente, esto debe ser corroborado por un psiquiatra), y te acerca a un simple tratamiento, que puede cambiar tu vida.

En cuanto al tratamiento, éste se basa en una combinación de estrategias farmacológicas y psicoterapéuticas (en la proporción apropiada para cada paciente), que suelen tener un muy buen resultado. Como parte de la psicoterapia, es fundamental la Psicoeducación, mediante la cual, se le enseña al paciente (y a la familia, de ser necesario), cuáles son los mecanismos de esta enfermedad, por qué llegan a sentirse como se sienten, cómo responde su cerebro al tratamiento, entre muchas otras cosas. Pero a mi modo de ver, lo más importante (y lo primero que se debe informar al paciente) es QUE NO SE VAN A MORIR DE ESTO. Aunque con mayor o menor frecuencia tengan esa sensación de modo inconfundible.

Espero haberte ayudado con esta información. Lo más importante para salir de esta encrucijada, es pedir ayuda. Así que, si es tu caso, llámanos. Estamos esperando para darte el apoyo que necesitas.

 

Magda Vercellino Bertucci

Médico Psiquiatra

Directora Médica Centro de Salud Física y Mental