Efectos beneficiosos del ejercicio en depresión

Por: Dr. Alejandro Martinez Ormeño
Domingo 19 de julio, 2015
Depresión Vida Saludable

     La depresión es causada por una compleja interacción de múltiples factores que se entiende a través del modelo biopsicosocial. Es decir la depresión como resultado de la interacción de factores biográficos, psicológicos,  sociales y biológicos. Estos factores están relacionados en forma significativa con el estrés crónico. El cual en forma mayoritaria precede la aparición de episodios depresivos mayores.

     La fisiopatología del estrés asociado a depresión está relacionado con varios cambios químicos o neurobiológicos dentro de nuestro cerebro. Estos cambios ocurren en el sistema de monoaminooxidasas, eje hipotálamo hipófisis suprarrenal, sistema neurogénico y sistema neuroinmunológico.

     El estrés crónico favorece la producción de factores neuroinflamatorios a nivel del sistema nervioso central, los cuales afectan los mecanismos neuroinmunológicos potenciando la aparición de síntomas depresivos. La neuroinflamación está asociada a disfunción monoaminérgica, disfunción del eje hipotálamo hipófisis suprarrenal, disfunción de neurogénesis, aumento de factores de toxicidad neuronal como aumento del glutamato y disminución de factores protectores del sistema nervioso central como el BDNF.

     En palabras más simples, esto significa que el estrés crónico favorece la liberación de ciertas moléculas  que tienen un efecto negativo en nuestro cerebro y disminuyen otras que lo protegen. Estos mismos cambios se asocian además a síntomas depresivos.

     Por otro lado, la investigación médica ha mostrado que la grasa abdominal presente en pacientes obesos, no es una sustancia inerte. Las lipokinas presente en la grasa abdominal también favorece la neuroinflamación y la toxicidad a nivel de sistema nervioso central.

     En resumen  podemos señalar que el estrés crónico y la grasa abdominal tienen un efecto negativo para nuestro cerebro, y el estrés permanente en particular facilita la aparición de síntomas depresivos.

     Por el contrario, se ha visto que la medicación antidepresiva tendría un efecto antagonista sobre los cambios generados por el estrés crónico. Su acción influye positivamente a nivel neuroinmunológico. Favorece la actividad serotoninérgica, disminuye los niveles de cortisol; la llamada hormona del estrés y aumenta los niveles de BDNF y favorece la neurogénesis. Todas estas acciones son beneficiosas para nuestro cerebro.

     Muchos estudios recientes reconocen el efecto terapéutico del ejercicio físico en nuestro estado de ánimo.  El ejercicio tiene un impacto en la salud mental alejando los pensamientos negativos, mejorando  la autoestima y sensación de eficacia. Sin embargo el efecto beneficioso de la actividad física no sólo obedecería a estos efectos psicológicos. Existirían efectos neurobiológicos atribuible a su acción directa en el sistema neuroinmunológico.  La práctica del ejercicio físico se asocia a cambios dentro de nuestro cerebro similares a  los que se obtienen con el uso de antidepresivos. Este efecto neuromodulador del ejercicio también se observa en ciertas formas de meditación como el “mindfulness”, la terapia electroconvulsiva y otro tipo de medicamentos aun en proceso de investigación.

     Estudios recientes consideran al ejercicio una opción terapéutica eficiente en depresiones leves. Como también un excelente complemento al tratamiento farmacológico antidepresivo en depresiones de mayor complejidad. Su práctica regular por si solo o asociado a otras terapias también tendría un efecto preventivo frente a la posibilidad de una recidiva de la depresión.

     Se ha visto que la depresión tiene una incidencia menor en obesos activos físicamente, versus obesos sedentarios. El ejercicio reduce la grasa abdominal, mecanismo que también tendría un efecto beneficioso en nuestro cerebro. Se ha visto también que la actividad física en adultos mayores protege frente al desarrollo de depresión como también disminuye su recidiva.

     En resumen podemos concluir, que en el campo de la prevención y el tratamiento de la depresión, el ejercicio ha mostrado efectos clínicos favorables. Dicha acción obedecería a un efecto antiinflamatorio a nivel del sistema nervioso central. Una acción que sería opuesta a los mecanismos neuroinflamatorios y oxidativos asociados al estrés crónico y al desarrollo de la depresión.