Estigmatización: Cuando el ser diferente se transforma en problema

Por: Dr. Roberto Amon
Domingo 09 de noviembre, 2014
Estigma

Cuantas veces hemos escuchado, refiriéndose a un niño, los calificativos de “feo”, “flaco”, “chico”, “gordo”, “tonto”, “perno”, “nerd”, “lento”, “torpe”, “débil”, “loco”, “raro”, y tantos otros más.

A continuación vamos a revisar los efectos que éstas “etiquetas” generan en los niños, su familia y las personas que deben interactuar con ellos. Para lo cual comentaremos brevemente los conceptos de estigma, estereotipo y etiqueta:

La palabra estigma se la define en el diccionario como una “huella impresa sobrenaturalmente”, y también se la entiende como “desdoro, afrenta, mala fama”. Lo anterior el estigma y la estigmatización se refieren a la presencia de una “marca o huella” en el plano psicológico y social, impuesta desde afuera por un tercero a un individuo o grupo de individuos, generándoles un menoscabo en la valoración propia y en sus relaciones interpersonales.

La palabra estereotipo es definida como una “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter de inmutable”. Los estereotipos son “conceptos valorativos” incorporados por aprendizaje social, que nos ayudan a generalizar el conocimiento, permitiéndonos tener una idea o respuesta preelaborada frente a un nuevo contacto con el objeto. Ej. Cuando alguien menciona que una persona es “ingeniero”, inmediatamente podemos asociar las palabras “cuadrado”, “matemático”, “estudioso”, “buen compañero”. Lo anterior nos ayuda por una parte a pre-fabricarnos una imagen del otro, facilitando nuestra compresión de él, pero encierra el peligro de olvidar la individualidad de la persona. Ahora bien, debido a que estos conceptos valorativos son en gran medida creencias profundamente arraigadas, muchas veces inconscientes, gobiernan en gran medida nuestras actitudes y conductas frente a los otros. Por ello es muy importante no perder de vista que un estereotipo es un concepto general, que nos da una idea, una orientación aproximada, pero nunca debe prevalecer sobre el conocimiento del otro como un ser único e irrepetible.

La palabra etiqueta, es definida como “ceremonia en la manera de tratarse las personas particulares”, pero también como una “marca, señal o marbete que se coloca en un objeto o en una mercancía, para identificación, valoración o clasificación”. Vemos que esta palabra se relaciona estrechamente con la de estigma, pero aquí se agrega el hecho de que el “etiquetado” se transforma en “una cosa”, en un objeto clasificable e impersonal. La etiqueta gobierna ahora nuestra relación con el otro, disminuyendo la empatía, generando distancia, ya no somos nosotros….sino ellos (los diferentes!!!).

Hemos visto ya como, desde el lenguaje y la cultura asociada a estas palabras, se construye una valoración negativa del otro, que trasciende a todas las interacciones con el “estigmatizado”, generando un sufrimiento innecesario.

La estigmatización se relaciona tanto con factores cognitivos (creencias acerca de los otros), como con factores afectivos (agrado acerca de los otros).  Y por lo mismo es posible implementar medidas anti-estigmatización actuando a través de la educación (vía cognitiva), y tomando contacto con las personas estigmatizadas, relacionándose con ellos, es decir, disolviendo la distancia…(Vía afectiva).

Salud y Estigmatización

Entre las enfermedades o condiciones con mayor estigmatización social están: epilepsia, enfermedades mentales, HIV-SIDA,  alcoholismo, cáncer, condiciones o enfermedades con desfiguramiento facial y envejecimiento.

Otro punto importante es que la estigmatización tiene efectos nocivos en el cuidado de la salud de las personas, ya que conduce entre otros a: ocultamiento y negación de los síntomas de enfermedad, diagnóstico y tratamiento tardío, disminución de la autoestima y de las conductas de autocuidado.