Reflexiones sobre el Terremoto
sábado 19 de septiembre, 2015
Temas: Ansiedad/Pánico , Trauma Psíquico , Pareja y Familia , Estrés

¿Qué ocurre en caso de una emergencia psicosocial como la que vivimos recientemente?

Se sabe que un  número alto de personas, presentará síntomas psicológicos transitorios y sólo una minoría desarrolla psicopatología, siendo el estrés postraumático y la depresión mayor las enfermedades más frecuentes.

Las personas presentan sentimientos y reacciones como el miedo y aflicción, incertidumbre, sensación de desprotección y frustración, que son consecuencia de los daños y pérdidas y temor frente a la  expectación de la recurrencia de nuevos movimientos sísmicos.

Se presentan también, conductas desadaptativas, de desconfianza, agresión, indecisión, consumo de sustancias psicoactivas u otras, que pueden presentarse individual o colectivamente. Son reacciones que aunque  no constituyen propiamente cuadros clínicos, sí son un factor de riesgo para llegar a ellos.

Hay que considerar también situaciones grupales disfuncionales; como necesidades y problemas que surgen en los grupos de albergados o de quienes deben cambiar su lugar de residencia por el desastre.

En el caso de los niños los síntomas serán variables y dependerán  del nivel de desarrollo emocional y cognitivo, de la exposición y daño, y la respuesta de la familia, el colegio y la comunidad al evento ocurrido.

El niño debe ser evaluado y debe preguntarse en forma directa acerca de la experiencia, reacciones y compromiso funcional. La mayoría de las veces, el niño puede recordar verbalmente o a través de dibujos, historias o cuentos para relatar su experiencia.

Los niños en edad preescolar y menores, pueden presentar síntomas como dificultad de separarse, conductas dependientes de pegoteo con el adulto, reacciones fóbicas, pesadillas, pérdida de control de esfínteres, nuevos miedos, pataletas, agresividad  e hiperactividad.

Los niños más grandes y adolescentes ya tienen la capacidad de expresar emociones desagradables y de verbalizarlas. Estos pueden presentar un estado de hiperalerta, ansiedad, pánico, disforia, humor depresivo y conductas desadaptativas como agresividad, conflictos interpersonales, consumo de sustancias y conductas impulsivas

Se hace importante la existencia de un triage psicológico en que los pacientes con más riesgo de desarrollar psicopatología reciban apoyo más especializado para evitar secuelas futuras.

A continuación se incluye la guía de adaptación de Davis Fassler, miembro de la Academía Americana de Psiquiatría de Niños y Adolescentes con una serie de sugerencias que pueden ayudar a los padres, sobre  cómo hablarle a los niños acerca de los terremotos:

  1. Cree un ambiente abierto y de apoyo donde el niño pueda hacer preguntas. No es conveniente forzar al niño a hablar si no está preparado para hacerlo.
  2. Entregue información y respuestas honestas, los niños generalmente saben o se darán cuenta si les miente, lo que afectará su confianza en el futuro.
  3. Use palabras u conceptos que los niños puedan entender. Acomode su explicación al lenguaje y nivel de desarrollo del niño.
  4. Esté preparado para repetir la información muchas veces. Alguna información puede ser difícil de aceptar o comprender. Preguntar lo mismo muchas veces puede ser una forma de pedir consuelo.
  5. Reconozca y valide los pensamientos, sentimientos y reacciones del niño. Hágale saber que sus preocupaciones y dudas son importantes y adecuadas.
  6. Recuerde que los niños tienden a personalizar las situaciones. Por ejemplo, se puede preocupar por su seguridad así como la de familiares cercanos, pero también pueden aparecer preocupaciones por personas que viven muy lejos.
  7. Apoye y consuele, pero no haga promesas irreales. Está bien que el niño sepa que está protegido en su casa y el colegio, pero no puede prometerle que no habrá otro terremoto o desastre natural.
  8. Ayude al niño a encontrar formas de expresarse. Algunos niños pueden no querer hablar sobre lo que sienten, pero pueden sentirse cómodos dibujando, inventando historias o poemas.
  9. Haga saber al niño que hay mucha gente ayudando a las víctimas del terremoto. Es bueno para él saber que cuando pasa algo así, hay gente que ayuda.
  10. Los niños aprenden de sus padres y profesores. Estará muy interesado en cómo Ud. responde a los eventos. También aprenderá escuchando sus conversaciones con otros adultos.
  11. No deje que vea televisión o imágenes que lo asusten. La repetición de estas escenas puede ser perturbadora y confundirlo más.
  12. Los niños que han experimentado pérdidas o trauma previamente son especialmente vulnerables a imágenes prolongadas o intensas de desastres naturales en los medios de comunicación. Estos niños pueden requerir más atención y apoyo.
  13. Observe síntomas físicos incluyendo dolor de cabeza y dolor abdominal. Muchos niños expresan su ansiedad a través de dolores físicos. Un aumento de estos síntomas sin causa médica aparente, puede estar indicando que está ansioso o abrumado.
  14. Los niños que después del terremoto siguen muy preocupados con los desastres naturales, presentan problemas de sueño, pensamientos o preocupaciones intrusivas, miedo recurrente a la muerte, temor a separarse de los padres en forma persistente, deben ser evaluados por un profesional de la salud mental.

Los terremotos y otros desastres naturales no son fáciles para nadie de comprender o aceptar. Es comprensible que los niños tengan miedo y se sientan confundidos. Los adultos podemos ayudar escuchando y respondiendo en forma honesta, consistente y apoyadora.

Afortunadamente la mayoría de los niños, incluso los expuestos a desastres  son resilientes. El crear un ambiente donde se sientan libres de preguntar, ayuda a enfrentar eventos estresantes y a reducir el riesgo de alteraciones emocionales persistentes