Depresión: Lo que debemos saber
sábado 15 de noviembre, 2014
Temas: Depresión

¿Qué es la Depresión?
Cuando en medicina hablamos de Depresión, no nos referimos a un simple bajón anímico o un malestar transitorio, sino a una condición médica en la que el paciente experimenta durante la mayor parte del día y casi todos los días, ánimo bajo, dificultad para experimentar placer con aquellas cosas que antes disfrutaba, baja significativa en el nivel de energía, baja en la motivación y la autoestima, ansiedad, pensamientos negativos, alteraciones de la memoria, fallas de concentración, cambios en el apetito, problemas para dormir y mantener el sueño, y muchas veces ideas relacionadas con la muerte propia, es frecuente además experimentar síntomas físicos como doleres de cabeza, tensión muscular, malestares digestivos, y dolores múltiples, tal parece que hay un hundimiento de la vitalidad, y esto nos llevara a una lentitud generalizada, una presentización penosa que agobia, como si se hubiera detenido la temporalidad, y ya no existiera futuro posible.

¿Qué causa la depresión?
La depresión es una enfermedad multifactorial, en el que la predisposición genética, los eventos vitales estresantes, las capacidades de afrontamiento que se tengan, el estado de salud, la historia de vida, las redes de apoyo, etc, todos contribuyen a que se tenga una mayor o menor vulnerabilidad, y esto en ciertos contextos pueden hacer más probable que se experimente un estado depresivo. Ahora bien una vez producida la depresión, independiente de la causa, si pudieramos mirar el cerebro en acción, veriamos que hay un compromiso significativo del funcionamiento cerebral, y un estado inflamatorio generalizado del cuerpo, esto no es algo inocuo, y por lo mismo se requiere de tratamiento médico y muchas veces psicoterapia. Es importante también desestigmatizar esta enfermedad, y señalar con toda claridad y fuerza que no es algo que sea causado por debilidad personal, flojera o un problema de voluntad.

¿Cómo se trata la depresión?
La depresión como toda enfermedad médica requiere habitualmente medicación, en este caso medicamentos con efecto antidepresivo, y es frecuente además que se requiera utilizar otros medicamentos omplementarios de acuerdo a las características clínicas particulares del paciente, por cierto una parte clave del tratamiento es una relación terapéutica empática, acogedora y de ayuda, y no necesariamente una psicoterapia formal, que por cierto puede ser necesaria.

¿Durante cuánto tiempo se requiere utilizar la medicación?
El tratamiento de la Depresión tiene 3 fases, una fase aguda en el sentido de lograr que la persona retorme a su estado previo, lo que demora habitualmente 12 a 14 semanas, y en ocasiones más tiempo, dependiende de la gravedad, los episodios depresivos previos, la respuesta al tratamiento, la vulnerabilidad personal y otros factores, una vez alcanzada la mejoría, se pasa a una segunda fase que se conoce como fase de continuación, que dura habvitualmente entre 5 a 6 meses más en la que hay que mantener la medicación tal cual se estaba administrando, y en las mismas dosis previas. Luego de esto existe la posibilidad de pensar en suspender la medicación, por cierto simpre de manera acordada con el profesional y en forma progresiva, especialmente si es el primer episodio depresivo, si este no ha sido especialmente grave y hay factores de buen pronóstico en el largo plazo, pero en aquellos pacientes que han tenido un cuadro grave o que han experimentado por ejemplo varios episodios similares en su vida es posible que sea necesario mantener la medicación por varios años o incluso de por vida, muchas veces en estos casos es algo similar a tener diabetes o la presión alta, y por lo tanto se requiere un tratamiento continuo para mantener una buena calidad de vida y un buen funcionamiento general. Esta última fase se conoce como fase de mantención.

¿Es necesario hospitalizarse?
La depresión habitualmente puede tratarse de manera ambulatoria, pero en ocasiones por la gravedad del cuadro, la falta de respuesta a la medicación y/o la psicoterapia, las enfermedades asociadas, el riesgo elevado de suicidio u otras situaciones clínicas puede ser necsaria la hospitalización transitoria en una clínica psiquiátrica. Actualmente existen excelentes unidades de hospitalización psiquiátrica en la mayoría de los hospitales generales, clínicas de muy buena calidad técnica, con infraestructura especialmente diseñada y profesionales competentes.

¿Y en relación al suicidio?
Las personas con depresión con frecuencia comienzan a pensar mucho más en la muerte, lo penoso de esta enfermedad, la desesperanza que acompaña en ocasiones y el agobio los puede llevar a pensar que la vida no vale la pena de ser vivida, ven todo negativo, a veces desean que les suceda algo grave, una enfermedad o un accidente, y en ocasiones pueden llegar a planificar o ejecutar un intento de suicidio. Es muy importante que el paciente y la familia entiendan que esta manera de pensar es parte de la Depresión, y que con el tratamiento desaparece, y la vida adquiere otra coloración, significado y motivación. Por ello es clave que la persona o la familia pidan ayuda, si usted sufre de depresión cuéntele a la familia, pareja, amigos o consejero espiritual lo que le sucede, acuda al médico o bien a un servicio de urgencia o teléfonos de ayuda. La buena noticia es que es una enfermedad como muchas otras y existen tratamientos efectivos.

¿Por qué buscar ayuda?
El tratamiento oportuno ayuda a que la depresión no empeore y se prolongue en el tiempo. Además los pensamientos de suicidio son comunes entre las personas con depresión, y el riesgo de suicidio es más elevado si la persona no obtiene tratamiento. El tratamiento ayuda a que la persona vuelva a ser la persona que era antes de la depresión y al mismo tiempo reduce la probabilidad de experimentar un nuevo episodio depresivo en el futuro, y las investigaciones recientes apuntan a pensar que el tratamiento efectivo protege al cerebro del riesgo de demencia en el adulto mayor.

Algunas Recomendaciones Generales

  • Trabaje al ritmo que pueda. No espere hacer todo lo que normalmente hace. Defina un horario realista.
  • Cuestione los pensamientos negativos; tales como echarse toda la culpa o pensar en el fracaso. Esta manera de pensar es parte de la depresión. Estos pensamientos desaparecerán o se atenuaran significativamente a medida que mejore su ánimo.
  • Involúcrese en actividades que le hagan sentirse bien o en las cuales sienta que ha logrado algo.
  • Evite tomar decisiones críticas en su vida. Si tiene que tomar una decisión, pídale a alguien en quien usted confía que le ayude a hacerlo.
  • Evite las drogas de abuso y el alcohol. Ambas empeoran la depresión. Ambas pueden tener efectos secundarios peligrosos en combinación con los antidepresivos y ansiolíticos.
  • La actividad física se ha demostrado que tiene efecto antidepresivo. Hacer ejercicios tres veces a la semana, por lo menos durante 30 minutos es un complemento muy saludable. Pero incluso menos tiempo puede ser útil.
  • No se desaliente. Va a tomar algún tiempo para que su ánimo, motivación y energía se recupere por completo.